miércoles, 5 de junio de 2013

Un poquito sobre la reforma universitaria


A mi parecer, existe una falta de iniciativa y claridad política en la confech que se nota en el aislamiento del mundo universitario de otros sectores y en el resentimiento de las bases que nace a raíz de las largas movilizaciones del 2011 y todo esto, se notó el año pasado. Pero ya habiendo pasado el año de tránsito y de "recargo de baterías" y recambio completo de las dirigencias, no encontramos con la necesidad de volver a tener control sobre la agenda nacional y de transversalizar el movimiento a través del diálogo y el trabajo conjunto con el resto de las organizaciones sociales vinculadas a la educación.

Ésto lo digo porque el 2013 (y es lo único claro que se ha zanjado tanto en el pleno como en la confech) estará caracterizado en avanzar a una reforma educacional que consagre un nuevo sistema de educacion superior. Y esto es bien importante, porque al hablar del Proyecto Educativo no hablamos solo de mayor participación triestamental en la toma de decisiones (que, por cierto, es algo que nos interesa bastante) sino que estamos hablando de terminar con el modelo privatista de educación para darle un sentido al ejercicio de la docencia, de la investigación y de la extensión.

Hoy, seguimos aspirando y luchando por una educación pública, gratuita, democrática, de libre acceso y sin lucro. Y puedo hacer una lista de los por qué de ello, que fueron las discuciones de 2011.

Pero el 2013 todas estas discusiones deben ser profundizadas. La reforma implica la articulación de una nueva relación entre estado, sociedad y las instituciones educativas y constituye una transformación del sistema en todas sus aristas y contempla una nueva normativa marco para la educación superior que reorientice su sentido de modo de consagrar la educacion como bien publico y garantzarla como derecho. Asimismo, se plantea un plan de desarrollo para la educacion superior que reorientice el quehacer de las instituciones, es decir, la docencia, la extencion y la investigacion en función cultivar la formación en humanidades, ciencias básicas, artes y tecnología apuntando a la construccion de cultura e identidad nacional, de promover el pensamiento critico, pluralista y la libertad de la docencia, de asegurar la existencia de profesionales y técnicos con las competencias necesarias para el desarrollo nacional, de ser un espacio de discusion, formacion y práctica ciudadana para constribuir a la democracia y, finalmente, de producir conocimiento cientifico, humanistico y artístico como bienes culturales y de desarrollo técnico, además de generar un nuevo mecanismo de acceso a la educación superior que promueva la equidad y fortalezca el ingreso a la educación pública a estudiantes de sectores socialmente excluídos.
Pero todo lo anterior no se contradice con que este modelo educativo debe, de todas formas, apostar a una nueva politica de financiamiento que inyecte recursos directos a las instituciones a corto, mediano y largo plazo apuntando hacia la educación gratuita, ni tampoco se contradice con la lucha por la democratización de las instituciones a través de la consagración del derecho de libre asociación en las distintas casas de estudios y que permita la participación de estudiantes, funcionarios y académicos en los organismos colegiados y la elección de autoridades universitarias, por ejemplo.

Es más, la necesidad de construir este nuevo proyecto educativo es de hacerlo desde la comunidad universitaria. Y para eso, necesitamos mayor democratización.

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